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8 de abril de 2008

Negocios

El hombre fuerte de Andrómaco consolida su poder tras cambio de socios

Asesor de Casa&Ideas, mano derecha financiera del dueño de la Constructora Fe Grande y director de Recalcine, Infraestructura 2000 y Hotel Marriot son algunas de las actividades realizadas antes por el actual hombre clave de Laboratorio Andrómaco.

Luis Fromin


12/09/2004 00:00

Sergio Weinstein Aranda nació en el seno de una familia dedicada al negocio de los laboratorios. Su abuelo, Nicolás Weinstein Rudoy, fundó hacia 1921 Laboratorio Recalcine.

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Sergio Weinstein Aranda (45 años) tiene una tarjeta de descuento permanente en Casa&Ideas. La obtuvo tras participar en 1998 en una asesoría ad honorem a la matriz de la cadena, propiedad de Mauricio Russo Calderón. Fue un primo de éste, Mauricio Russo Cahmi, quien invitó a Weinstein cuando la compañía pasaba por una complicada situación financiera. Ambos, y el publicista Mauricio García, participaron en ese directorio informal que planeó la estrategia para el ordenamiento y despegue definitivo de la tienda.

Este ingeniero ha tenido varias historias como ésa, apariciones detrás del telón. Pero su bajo perfil vivió un vuelco obligado la semana pasada, cuando aumentó su participación y la de su familia de 28% a 35% -el límite máximo de concentración- en Laboratorio Andrómaco, mientras otros socios, incluido quien era el principal accionista, optaron por salir.

No sólo consolidó su posición como mayor propietario. También se fortaleció como el operador del cuarto laboratorio del país, que cuenta con marcas como la crema cicatrizante Hipoglós o el antigripal Cotibin. Todo porque entre los actuales socios relevantes de Andrómaco, Weinstein es el único con una larga relación con la industria de los laboratorios.

Hacia fines de año este escenario podría cambiar si se concreta la apertura a Bolsa de Andrómaco, que abrirá la puerta a otros inversionistas.

Yuraszeck y Calvo

Weinstein Aranda nació en el seno de una familia dedicada al negocio de los laboratorios. Su abuelo Nicolás Weinstein Rudoy fundó hacia 1921 Laboratorio Recalcine. Y, como empresa familiar, con el tiempo éste incorporó a sus hijos: Nicolás, Max y Alejandro Weinstein Crenovich.

Sergio Weinstein Aranda -hijo de Nicolás- tuvo a los 12 años su primer trabajo en la bodega de la firma. Pero en vez de seguir una carrera de químico farmacéutico, estudió Ingeniería Civil en la Universidad de Chile, donde salió con distinción máxima y tuvo entre sus amistades a Russo Cahmi, hoy gerente de Metrogas.

En un postítulo en la Católica su grupo de estudios incluía a Renato Ramírez, actual presidente de la Asociación de Bebidas Refrescantes, y Alfredo Andonie, quien después se convirtió en el controlador de Laboratorio Chile y falleció, más tarde, en un accidente en Bolivia.

Con este empresario estuvo cerca de concretar negocios, aunque no en el rubro laboratorios, sino en la concesión de la autopista Talca-Chillán. Sin embargo, la exposición financiera de Andonie, debido a la crisis de los bonos rusos, postergó el proyecto.

En sus primeros pasos laborales, Weinstein ingresó a trabajar a Odeplán hacia 1982, coincidiendo con José Yuraszeck y Ramón Yavar, dos de los ejecutivos que más tarde conformarían el holding Enersis. Luego pasó al mundo de los negocios cuando se incorporó a la consultora Aninat, Claro y Méndez.

A raíz de una asesoría en la renegociación de la deuda de la Constructora Fe Grande, situación originada con la crisis del 83, conoció a Miguel Calvo, el dueño. Este empresario reclutó al joven ingeniero como su mano derecha en materia financiera y lo hizo participar en varios directorios.

Weinstein se integró a la mesa de Infraestructura 2000, en la que Fe Grande tenía el 5%. Allí se volvió a topar con Yuraszeck, presidente de Endesa, matriz de Infraestructura, y conoció a Jaime Bauzá, gerente general de la generadora.

Como representante de Calvo, también renegoció deudas por más de US$ 30 millones de Hoteles de Chile (dueño de Santiago Marriott Hotel), operación que le "valió" después un sillón en el directorio.

Dirección obligada

Pero esta diversificación quedó detenida a fines de 2000, cuando su padre, Nicolás, y su tío Max le pidieron que asumiera la representación de ellos en Laboratorio Andrómaco como consecuencia de las diferencias familiares y comerciales que se produjeron en Recalcine. Los hermanos Nicolás y Max quedaron en un bando y Alejandro en otro. Finalmente llegaron a acuerdo y Alejandro quedó con Recalcine, mientras los dos primeros mantuvieron inmuebles y acciones de Andrómaco (20%).

Sin las ganas de su padre y su tío de seguir adelante en el rubro laboratorios, Weinstein Aranda comenzó a trabajar en la modernización de Andrómaco, con el apoyo de los minoritarios Norberto Bilbeny, Leonidas Vial y el fondo Génesis, de quienes también había tenido respaldo cuando estuvo en el directorio de Infraestructura 2000.

Junto con llevar a la presidencia del directorio a Jaime Bauzá, quien después de su paso por Endesa estuvo en Laboratorio Chile, cambió la plana ejecutiva y llevó por head hunter a Andrés Rudolphy a la gerencia general. Con el tiempo, Weinstein, Bauzá y Rudolphy conformaron "la mesa", nombre con que se conoce al interior de la empresa al comité semanal a cargo del rumbo de la firma.

Como la compañía tuvo su origen en un marqués español, muy religioso, hasta los últimos años se había evitado ingresar al mercado de los anticonceptivos. Este hecho cambió con la nueva administración, que incursionó también en el mercado veterinario. Weinstein también aportó sus buenas relaciones con los dueños de farmacias.

La mayor apuesta pasó por su internacionalización. "Abrimos filiales en Ecuador, Colombia, Centroamérica y hay proyectos para Argentina", señalan en la empresa. La idea es conseguir patentes de remedios en el mundo desarrollado y ofrecerse como canal regional de distribución de esas moléculas para producir remedios.

Actualmente, Andrómaco vende US$ 65 millones al año, con un crecimiento de 8%. El resultado operacional de 2003 creció 18%, mientras las utilidades subieron 20% promedio en los últimos cuatro años, precisan en la compañía.

Con estas cifras, cuando los accionistas Francisco de Undurraga, Marcelo Brito, Norberto Bilbeny y Enrique Barros mostraron interés en vender, compradores llegaron rápidamente. Juntos sumaron 50% de Andrómaco, que fue adquirido por nuevos fondos de Moneda Asset -ya tenía Proa-, sumando 32%; Celfin, y el propio Weinstein. Una operación que involucró US$ 26 millones. Y un negocio que terminó con las diferencias que había entre los accionistas salientes -más proclives al desarrollo en el mercado local- y la línea que lidera Weinstein.

Cuatro cambios de mando

A comienzos de 1900 el marqués de Roviralta creó en España una compañía destinada a la preparación de especialidades médicas. La empresa creció hasta crear filiales en Latinoamérica y en Chile sus operaciones comenzaron en 1942.

Tras la muerte de Roviralta en los 70, sus familiares vendieron la mitad de la empresa en Chile a Norberto Bilbeny y el resto a su abogado Luis Fernando Mackenna (uno de los ex controladores de Enersis). Pero a fines de los '90 un nuevo grupo de inversionistas ingresó a la propiedad: el Fondo Proa -controlado por Moneda Asset-, Leonidas Vial y Francisco de Undurraga, ex gerente de Laboratorios Chile, que adquirieron gran parte de las acciones de Bilbeny.

A la llegada de Weinstein a la compañía, fines del año 2000, De Undurraga y su grupo contaban con el 28% de la propiedad. Y, hasta esa fecha, el 62% restante estaba distribuida entre cuatro accionistas que no contaban con un pacto de actuación conjunta: los Weinstein, Bilbeny-Mackenna, Vial y Génesis.

Después, con la salida de Vial, De Undurraga subió a 35% a mediados del 2003. En esa ocasión, Weinstein también compró, aumentando su participación de 20% a 28%. Pero esta estructura societaria cambió hace una semana. De Undurraga y su grupo vendieron, lo que abrió las puertas a otros fondos de Moneda, Celfin y Weinstein, que pasó del 28% al 35%.

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